Un horizonte con muchas incertidumbres

Cuando se cumple un año desde la declaración del Estado de Alarma en España como consecuencia del COVID-19 el horizonte sigue siendo incierto para el sector aéreo. Estamos sufriendo la mayor crisis de la historia como consecuencia de la caída del tráfico aéreo sin precedentes por la epidemia.

El año 2020 fue un año aciago para el sector, con una caída de pasajeros del 72%, perdiendo la mitad de los viajeros que pasaron por los aeropuertos de AENA en 2019.

Este año 2021 no está exento de dificultades. Las restricciones a volar y cuarentenas impuestas por distintos países para contener la pandemia no han permitido despejar los nubarrones que persisten en nuestros cielos, retrasando nuestra esperada reactivación para este año, que esperemos que sea algo antes del verano después de una Semana Santa perdida. En cualquier caso, aunque este año se comportará mejor que el 2020, sólo lograremos recuperar el 50% de pasajeros de 2019, según una previsión de AENA.

Este escenario nos ha arrastrada a un modo supervivencia, con una situación financiera al límite que arrastramos desde 2020 y que se agrava a medida que se aleja esa esperada reactivación del tráfico aéreo. Esta situación nos anima a seguir trabajando con más fuerza si cabe para tratar de reducir los costes que tiene que soportar nuestro sector y conseguir liquidez para contribuir a superar este modo supervivencia

Pero necesitamos certidumbre y para ello es necesario que el Gobierno impulse un plan para la recuperación que atienda nuestras demandas y que dibuje el camino para una reactivación constante del tráfico aéreo, fijando los cimientos para que esa recuperación se mantenga en el tiempo y que no se trunque como sucedió el verano pasado.

La capacidad de resiliencia del sector aéreo es indiscutible. La flexibilidad, resistencia y capacidad de adaptación ha quedado demostrada a lo largo de esta crisis desde que reemprendimos el vuelo tras tres meses de parón casi total en el primer Estado de Alarma, pero necesitamos certidumbre y eso pasa por criterios comunes a nivel global, o al menos en la UE, para poder viajar.

Desde ALA trabajamos por la reapertura segura de las fronteras, defendiendo la coordinación y estandarización de restricciones y cuarentenas y requisitos sanitarios para viajar, abogando a su vez por test rápidos y asequibles para recuperar la confianza del pasajero y para propiciar a su vez certidumbre y predictibilidad al viajero, al sector aéreo y al turismo en general.

En este sentido, defendemos la implementación de un certificado sanitario digital estandarizado e interoperable entre Estados que permita verificar de forma ágil el certificado de vacunación, o de test o si ese pasajero es inmune para facilitar la movilidad entre fronteras y dinamizar así el tráfico aéreo y el turismo.

En resumen, trabajamos para y por la reactivación del tráfico aéreo con el objetivo de lograr superar esta situación de supervivencia en la que estamos atrapados y alcanzar cuanto antes esa ansiada recuperación. Todos nuestros esfuerzos están centrados en mejorar la situación de las compañías aéreas en estos momentos especialmente difíciles para todos. No nos desviaremos del plan de vuelo que nos hemos propuesto para que alcancemos velocidad de crucero cuanto antes.  Somos un sector estratégico y crucial para el turismo y, por tanto, para el crecimiento económico y el empleo y no me cansaré de poner en valor que la recuperación futura de este país dependerá en gran medida de la recuperación del sector aéreo.

 

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