Las compañías aéreas logran superar su verano más complicado y urgen a adoptar un plan de ayudas para poder sobrevivir ante la incierta campaña de invierno

  • Durante el verano, sólo 1 de cada 5 pasajeros que viajaron en 2019 lo hicieron este año
  • Las restricciones para viajar impiden levantar el vuelo a las compañías aéreas en agosto y lastran la temporada de otoño e invierno
  • El sector aéreo es el más afectado por los ERTE: más del 80% de su plantilla que se encontraba inmerso en este tipo de expedientes en el Estado de Alarma sigue estándolo hoy en día y hay más de un millón de puestos de trabajo en el sector en juego

Madrid, 15 de septiembre, 2020- ALA, la Asociación de Líneas Aéreas que aglutina cerca de 80 aerolíneas que vuelan en España, incluyendo 9 de las 10 de más tráfico, ha ofrecido hoy un balance de la atípica y complicada campaña de verano marcada por el COVID-19. Durante su comparecencia, Javier Gándara, presidente de ALA, ha calificado el verano como una “temporada nefasta” con un total de 220.000 vuelos operados en España entre junio y agosto, un 36% de los volados el año anterior, y un todavía peor comportamiento de la demanda, ya que solo un 20% de los pasajeros que viajaron la campaña estival de 2019 lo hicieron este año, es decir, una quinta parte, apenas 17 millones. Ante un verano pésimo y una previsión de temporada de invierno aún más negativa, ALA insta al Gobierno a que adopte un Plan de Ayudas para la supervivencia y posterior recuperación del sector aéreo.

 

España registra un descenso del 80% de pasajeros en su verano más difícil

ALA ha hecho esta valoración de la compaña veraniega tras conocerse los datos de tráfico aéreo de agosto, cuando sólo voló un 30% de los pasajeros que lo hicieron en 2019 y se registraron un 55% de operaciones respecto a las del año anterior, mientras que en julio lo hizo el 24% de pasajeros de hace un año, mes en el que se operaron el 40% de vuelos frente a 2019.

En la campaña de verano se aprecia un mejor comportamiento de la oferta de vuelos que de la demanda de pasajeros, que se ha contraído a partir de las restricciones que se han sucedido en distintos países desde que a finales de julio Reino Unido recomendase no viajar a España y anunciase una cuarentena a los pasajeros que proviniesen de este país. Esta situación ha impedido levantar el vuelo a las compañías aéreas en el mes de agosto, un mes en el que se confiaba en una mayor actividad aérea. La incertidumbre que ha generado esta situación entre los consumidores ha provocado un desplome de la demanda ensombreciendo la incierta campaña de invierno.

“Con estos datos tan pesimistas de la campaña de verano es necesario que se activen con urgencia medidas que respalden al sector para poder encarar la temporada de invierno ya no con tranquilidad, sino con la seguridad de que todos los actores estamos haciendo todo lo posible por reflotar uno de los sectores estratégicos para la economía española”, ha señalado Javier Gándara.

Este escenario también se ha producido a nivel europeo, donde se aprecia una mayor caída en el número de pasajeros que en el de vuelos. Así, mientras este verano el número de pasajeros en Europa ha caído un 81% respecto a 2019, el número de vuelos lo ha hecho al 64%.

 

El PIB español descendería casi un 5% a final de año y el sector aéreo se estima que pierda más de 15.000 millones tras la temporada de invierno

“Las compañías aéreas nos encontramos en una situación de supervivencia. Hemos logrado superar la campaña de verano, pero las perspectivas para esta temporada de invierno y de cierre de año alejan el horizonte de la recuperación”, ha afirmado Javier Gándara, presidente de ALA. Y es que las restricciones de los países y cuarentenas han llevado a distintas organizaciones como IATA y ACI Europe a revisar sus previsiones y retrasar la recuperación de los niveles de tráfico de pasajeros de 2019 hasta 2024, frente al horizonte de 2023 que se barajaba inicialmente. Incluso AENA apunta un horizonte de recuperación del tráfico de pasajeros de los niveles pre-Covid no antes de 2024.

En España, la IATA prevé una pérdida del 48,4% de pasajeros para este año en España, es decir, 133 millones de pasajeros menos al cierre de 2020, lo que provocaría una pérdida de ingresos en el sector de 15.105 millones de euros y tendría un impacto en el PIB nacional de 58.303 millones de euros, lo que equivaldría a un descenso del 4,68% del PIB.

A nivel europeo, ACI World prevé una caída del 64,5% de los pasajeros en Europa al cierre de 2020, mientras que Eurocontrol prevé que en diciembre de 2020 la caída del tráfico aéreo sea mayor del 50%. Estos datos son similares a nivel mundial, donde ACI World pronostica una pérdida del 60% de los pasajeros previstos para el cierre del ejercicio 2020, es decir, 5.600 millones de pasajeros menos de lo esperado para este año. Además, la OACI estima una caída de entre el 50% y el 60% de pasajeros a nivel mundial para este año 2020 (estimación del 6 de julio).

 

ALA urge al Gobierno adoptar un plan de ayudas para la supervivencia y recuperación del sector

El impacto del COVID-19 en el sector ha dejado en una situación muy vulnerable a los trabajadores que dependen directa o indirectamente del sector aéreo, con más de un millón de puestos de empleos en riesgo.

De hecho, el sector aéreo tiene todavía a la mayoría de su plantilla en situación de ERTE: más del 80% de los empleados que se encontraban inmersos en este procedimiento laboral durante el Estado de Alarma siguen estándolo hoy en día.

En este contexto de restricciones de viajes, pérdidas de empleo y caída de la demanda, desde ALA se urge al Gobierno la adopción de un Plan de Ayudas para la supervivencia y posterior recuperación del sector aéreo. Este Plan pasa por:

  1. Un Plan ambicioso de incentivos para animar la demanda de pasajeros con la bonificación de las tarifas aeroportuarias, principalmente de la tasa de pasajero y la de aterrizaje, ésta última más amplia que la propuesta de AENA y sin umbral mínimo para su aplicación. El importe que deje de percibir AENA por esta rebaja tarifaria deberá cubrirse con cargo al Estado.
  2. El Estado debe hacerse cargo de la totalidad de los costes e inversiones en los que incurra AENA por la adopción de las medidas de seguridad e higiene que implemente en el entorno aeroportuario frente al COVID-19.
  3. Mantener las tarifas aeroportuarias que se vienen aplicando a los pasajeros que embarquen con destino Reino Unido una vez finalice el período de transición el día 31 de diciembre de 2020.
  4. Supresión temporal de la tasa de estacionamiento. Se calcula en 7 millones al mes durante el estado de alarma.
  5. Facilitar la liquidez necesaria para la supervivencia del sector aéreo.
  6. Prolongación de los ERTE por fuerza mayor hasta Semana Santa de 2021. Para ajustar las plantillas a la actividad aérea y garantizar su empleabilidad en el futuro.